Le pedí una landing a la IA y me hizo otra cosa: domando Canvas AI en producción

Hace unos meses nos tocó empezar a montar landings con Drupal Canvas en un sitio que ya llevaba años en producción. El tema antiguo seguía funcionando y no se podía apagar de un día para otro, así que había que convivir con dos temas durante toda la migración. Y con la condición de que las landings salieran del design system, no de lo que le apeteciera al modelo ese día.

Porque eso es lo primero que descubres cuando activas Canvas AI. Le pides una landing y te la hace. Lo que pasa es que te la hace distinta cada vez. Coge componense monta la estructura a su manera y saca páginas que luego no pasan revisión de diseño. Para un equipo de contenido eso es peor que no tener nada, porque genera trabajo en vez de quitarlo.

En la charla cuento el recorrido desde ahí hasta algo que el equipo usa de verdad. Y también las veces que nos equivocamos, que fueron unas cuantas.

Paso por cuatro cosas.

La primera es que Canvas asume que tu sitio tiene un tema, y ahí no hay una palanca donde elegir otro. Lo que sí hay, si te pones a cambiarlo por tu cuenta, es una lista de cosas que pueden fallar. Cuento en qué rutas hay que meterse y en cuáles hay que quitarse de en medio, que es la mitad del trabajo.

La segunda, dónde guardas tus SDC. Los teníamos en el tema nuevo y en el library de Canvas no salía ni uno. Estaban bien escritos, estaban instalados, y simplemente no aparecían. Cuento la solución, su lógica, y por qué en una migración progresiva te deja fuera de juego.

La tercera es cómo se le pone correa a la IA. La estructura de la landing la decidimos nosotros y el contenido lo escribe el modelo. Lo resolvimos con un orquestador propio que pregunta antes de construir en lugar de adivinar.

Y la cuarta, lo que cuesta ir por delante de contrib. Para cambiar el comportamiento de tres líneas acabamos copiando un controlador entero, y desde entonces vemos cómo se va quedando atrás: mejoras que entran en el propio Canvas y a nosotros no nos llegan, una firma que cambió y que seguimos llamando mal sin que nadie se queje, mensajes de error que perdimos por el camino. Los mantenedores ya se están moviendo en esa dirección, aunque todavía de forma experimental. Hablo de cuándo merece la pena tirarse a la piscina y cuándo toca esperar.